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Gama Clásica recuerda el pasado de los coches clásicos

Tan solo cuatro años después de que Karl Benz patentara el primer vehículo de la historia con motor de combustión interna, el empresario Francesc Bonet Dalmau sacó a pasear por las calles Barcelona el automóvil que había construido en las instalaciones de su fábrica textil. Más allá de iniciativas incipientes como la de Bonet, cabe considerar, pero, que la mayoría de los vehículos que circularon por España a principios del siglo XX eran de importación.


El año 1904, no obstante, se fundó la empresa de automoción Hispano-Suiza, que por aquel entonces marcó un punto de inflexión, y que, en la actualidad, todavía es reconocida internacionalmente por sus exclusivos modelos. “Es una de las marcas de preguerra más bien valoradas”, confirma el gerente de Gama Clásica, Pep Solé. Los vehículos de Hispano-Suiza se distinguían por su potencia y calidad. Entre sus coches, destacan, por ejemplo, “La Sardina”, de 1908, el “Copa Catalunya”, que llegó a despuntar en distintas competiciones, y el H6, presentado en el salón de París, y que con su servofreno se convirtió en toda una celebridad. 


Después del intervalo provocado por la Guerra Civil y los primeros tiempos del franquismo, la constitución de la empresa Pegaso, en el 1946, representa otro momento álgido en la historia automovilística peninsular. Aunque sea muy recordada por sus camiones y autobuses, tal y como asegura Solé, la compañía también “hizo coches, de producción limitada, que actualmente son muy valorados en el mercado de los vehículos de época”. “Son estéticamente preciosos, y en cuanto a la mecánica, son también muy potentes y fiables”, añade. Solamente cabe fijarse en modelos como el Z-102 Cabriolet. El dato curioso es que la mayoría de estas auténticas piezas de coleccionismo han sido vendidas en el extranjero.


Otro de los hitos en la evolución del automóvil fabricado en España se produjo en el año 1950, cuando apareció en el mercado la empresa Seat, que se caracterizó por producir unos coches mucho más asequibles, al alcance de las capas de población más humildes. La marca se popularizó enormemente, claro está, con el celebérrimo Seat 600. Su primer modelo, pero, fue el Seat 1400C.


Aunque estos tres ejemplos de negocios surgidos en Barcelona —Hispano-Suiza, Pegaso y Seat— sean simplemente un breve muestrario, sirven para ejemplificar la importancia, en el pasado y en el presente, del sector. En la actualidad, de hecho, la industria automovilística genera un 10% del PIB del país. Además, los clásicos españoles siguen despertando interés dentro y fuera del territorio peninsular.

Mediante este breve reportaje, Gama Clásica, empresa especializada en neumáticos para coches de época, pretende rendir homenaje a algunos de las marcas más emblemáticas del mundo del motor en España. “Es fundamental que estas historias se den a conocer, para fomentar la cultura automovilística en nuestro territorio, y que ocupe el lugar que se merece, tal y como sucede en otros países como Francia, Italia o el Reino Unido”, concluye Solé. 

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¿Cómo cuidar de los neumáticos de banda blanca?

Los neumáticos de banda blanca nacieron por motivos meramente estéticos.  La célebre franja blanca, que es del mismo color que el caucho natural, se consolidó, ya desde su invención, como un símbolo que aportaba elegancia a los vehículos. “Son un tipo de neumáticos que quedan muy bien. Entonces eran vistos como un extra que daba al coche un toque de distinción que se podía identificar desde la distancia”, explica el gerente de Gama Clásica, empresa especializada en neumáticos clásicos, Pep Solé. Aunque se pusieran de moda sobre todo durante la primera mitad del siglo XX, su huella imborrable ha llegado hasta nuestros días. Muchos coches clásicos los lucen todavía en la actualidad, y son diversas las empresas que los fabrican.

“Son muy solicitados”, asegura Solé, que a través de Gama Clásica distribuye diferentes tipos de neumáticos con banda blanca. Si bien es cierto que existen imitaciones de la banda blanca, Solé afirma que “se distinguen fácilmente”. “Las imitaciones se adhieren durante el proceso de montaje, y van unidas entre el talón del neumático y la llanta. Lo que pasa es que en poco tiempo se despegan, y a simple vista se puede comprobar que están separadas del neumático”, explica Solé. Por si no fuera suficiente, estas imitaciones suelen dañar el neumático, y al coger velocidad suelen conllevar problemas de vibración, ya que en su colocación no quedan bien equilibradas. “Su calidad y durabilidad son muy bajas. A los dos o tres meses suelen dar problemas”, advierte el gerente de Gama Clásica.

La banda blanca original requiere de un cuidado especial. “La limpieza es el tema estrella”, avisa Solé, que no es partidario de las soluciones mágicas. “Es muy difícil limpiar la banda blanca. El primer consejo, claro está, es que se ensucien lo menos posible”, añade. En este sentido, conviene taparla cuando el coche esté estacionado, para que no le toquen ni el sol, ni el fango, ni las humedades, ya que todos estos factores la ensucian y envejecen. Los últimos modelos de banda blanca vienen ya con unas tiras de color azul que se colocan encima de la franja blanca durante el montaje y transporte de los neumáticos. Para limpiarlos Solé recomienda agua y jabón y, sobre todo, mucha paciencia.